miércoles, 9 de noviembre de 2011

Va... dime si vas a saltar...

Pequeña, diminuta.
Se que no, que ni hoy ni ya nunca más me podrás salvar, ni esperar… Quizás te desesperaste demasiado tumbado en mi cama, quizás las esperas se hicieron horas y no estabas dispuesto a ello. Quizás me acostumbré demasiado a que me salvaras y por eso ahora me siento tan perdida. ..

Se que saltarás...


sábado, 5 de noviembre de 2011


Vuelve a hacer frío. No importa que la chimenea siga encendida en algún lugar del corazón. Mis manos, mis pies y mi nariz parecen de hielo. Ya no hay nadie que las proteja. El gris es el dueño y señor ahora mismo, se alía con las bajas temperaturas, forman un ambiente de desesperación, impotencia, rabia, dolor… ¿Qué importa?  Sé que el mundo sigue girando, se que todo sigue, que todo continua menos esto, porque no puede ser, ya no puede ser. 
Todo se desmoronó quedando aún demasiadas piezas del puzle sueltas. Unos ojos que ya no miran, ya no ven, que tan solo dicen sentir. Otras manos que no calentarán las mías. Unos labios que dijeron “adiós” y los míos… los míos que no saben que decir pero que también lo dicen, lo repiten hasta la saciedad, se resignan, lo aceptan ¿Qué más pueden hacer?


Todo se acabó. Así, sin más. Todo terminó igual de rápido que comenzó.