Tan fuerte... tan libre... ¿Cómo qué? ¿Cómo quien?
Que sea cierto el jamás
lunes, 12 de noviembre de 2012
sábado, 27 de octubre de 2012
"Se traspasa"
Y no hay nada más que
hablar. Nos ha cogido por sorpresa, nos remueve las tripas y rompe las
ilusiones de un posible futuro cercano. Dos palabras que nos sujetan firmemente
de los hombros y nos zarandean, nos devuelven a la realidad y a la cola del
paro, nos devuelven a patear las calles, convencer de nuestras habilidades y
esconder los defectos.
“Sonría, asienta y siempre de las gracias”
Rómpete, destrózate por dentro, húndete en la miseria pero
no mientras estas aquí. Traspasa sentimientos y estados de ánimo a un cajón que
no abrirás hasta que termine tu jornada.
jueves, 6 de septiembre de 2012
Sigue tú contando el cuento.
Que la punta de mi lápiz se quebró y mi boli se niega a
soltar una sóla gota de tinta si es en tu nombre. Que mis manos se niegan a
hacerme caso si es para recordar un solo milímietro de tu cuerpo y en mis
recuerdos no eres más que una sombra. Lárgate despacio. No queda lugar para el
drama, ya no son necesarias lágrimas falsas que recorran una piel sin emociones;
no te esfuerces en hablar porque mis oídos hace ya tiempo que dejaron de
interesarse en tus vacías palabras.
-¿A qué hora empieza la función?
-Cuando perdamos la razón.
jueves, 23 de agosto de 2012
En un mar de pensamientos...
Las lágrimas se mezclan con las olas y en mis oídos suena un cautivador canto de sirena. Dicen que siga nadando, que no me rinda y mueva con fuerza mis brazos. Dicen que no desespere, que hasta el mar tiene un final, una orilla donde descansar y unas rocas a las que aferrarte. Lo que no dicen es lo afiladas que están esas rocas, las heridas, los cortes que provocarán en mis manos ya cansadas y arrugadas. Mi espalda dará contra una costa de fina arena bajo la que se esconden todo tipo de remordimientos que no dudarán en pegarse a mi piel quemada. Mis labios, deshidratados, tan solo serán capaces de pronunciar dos palabras antes de callar para siempre: "lo conseguí".
domingo, 22 de julio de 2012
Estamos de enhorabuena. Esto es lo que estamos consiguiendo.
No hay nada, no existe nada en todo el mundo más destructivo
que el ser humano. No contentos con destruirnos los unos a los otros por medio
de guerras absurdas y armas terroríficas, nos cebamos con todo cuanto nos
rodea. Destruimos bosques y entornos naturales para levantar grandes
urbanizaciones cuyas viviendas nunca serán ocupadas. Provocamos heridas irreversibles con hedor a
fuel en los mares, que lloran cada amanecer, cuando el sol ilumina la fosa
común en que se ha convertido la costa. Jugamos a lanzar cuanta porquería se nos cruce
por delante a mares y ríos, como una olimpiada por ver quién es el más idiota. Nos
creemos dueños y señores del suelo que pisamos, del aire que respiramos, del
agua que bebemos y de los frutos que nos alimentan; nada más lejos de la
realidad. De lo único que somos dueños es de un montón de escombros, de la
contaminación que se nos mete en los pulmones y nos acabará asfixiando. Tan sólo nos pertenecen nuestros propios deshechos.
lunes, 16 de julio de 2012
Automutilación, odio, incerteza, insomnio, intranquilidad…
¿Cómo se puede vivir con ese cúmulo de sentimientos en tu
interior?
No ser capaz de ubicarte, de sentirte parte del suelo que
pisas, del aire que te envuelve, te acaricia y del que también respiras. Nudos
en la garganta, nudos en el estómago. Cuchillas. Sangre. Ayuno.
Dejo un vídeo, interesante pero duro.
El fotógrafo es David Nebreda .
“Aviso a aprensivos antes de ver el vídeo. David Nebreda y su
fotografía pellizcan los sentidos para retorcernos en su dolor, para hacernos
partícipes de una enfermedad que le hizo recluirse en
un piso madrileño donde vive su propio sufrimiento en soledad.”
En este artículo de “xakatafoto” encontraréis un poco más
sobre la historia de este hombre y sobre su obra.
miércoles, 11 de julio de 2012
"La vida no consiste solamente en pasar las hojas de un calendario sino hacer que, cada una de esas hojas, sea única e irrepetible".
No. No se trata tan sólo de asentir y sonreír. No se trata de poner buena cara a todo el mundo, de utilizar máscaras, de autoconvencerte. Se trata de querer lo que haces, de ponerle pasión a cada acto de tu vida, de luchar por lo que quieres, por lo que crees; por lo que eres. De sentir que seguimos vivos, que bajo la piel las venas están rebosantes de sangre, que el corazón está lleno de emociones, que tenemos aún esperanza.
La vida no es un televisor frente al que te sientas para observar cualquier basura o cambiar de canal. No existen mandos a distancia, ni cable que nos ofrezca cincuenta canales más. No tenemos manual de instrucciones para reprogramarnos y ordenar nuestras ideas. Nos tenemos únicamente a nosotros mismos. Tenemos con quien vivir, pero nunca deberíamos tener para quien hacerlo.
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