sábado, 27 de octubre de 2012

"Se traspasa"



Y no hay  nada más que hablar. Nos ha cogido por sorpresa, nos remueve las tripas y rompe las ilusiones de un posible futuro cercano. Dos palabras que nos sujetan firmemente de los hombros y nos zarandean, nos devuelven a la realidad y a la cola del paro, nos devuelven a patear las calles, convencer de nuestras habilidades y esconder los defectos.
“Sonría, asienta y siempre de las gracias”
Rómpete, destrózate por dentro, húndete en la miseria pero no mientras estas aquí. Traspasa sentimientos y estados de ánimo a un cajón que no abrirás hasta que termine tu jornada. 

jueves, 6 de septiembre de 2012

Sigue tú contando el cuento.



Que la punta de mi lápiz se quebró y mi boli se niega a soltar una sóla gota de tinta si es en tu nombre. Que mis manos se niegan a hacerme caso si es para recordar un solo milímietro de tu cuerpo y en mis recuerdos no eres más que una sombra. Lárgate despacio. No queda lugar para el drama, ya no son necesarias lágrimas falsas que recorran una piel sin emociones; no te esfuerces en hablar porque mis oídos hace ya tiempo que dejaron de interesarse en tus vacías palabras. 

-¿A qué hora empieza la función?
-Cuando perdamos la razón.


jueves, 23 de agosto de 2012

En un mar de pensamientos...




Las lágrimas se mezclan con las olas y en mis oídos suena un cautivador canto de sirena. Dicen que siga nadando, que no me rinda y mueva con fuerza mis brazos. Dicen que no desespere, que hasta el mar tiene un final, una orilla donde descansar y unas rocas a las que aferrarte. Lo que no dicen es lo afiladas que están esas rocas, las heridas, los cortes que provocarán en mis manos ya cansadas y arrugadas. Mi espalda dará contra una costa de fina arena bajo la que se esconden todo tipo de remordimientos que no dudarán en pegarse a mi piel quemada. Mis labios, deshidratados, tan solo serán capaces de pronunciar dos palabras antes de callar para siempre: "lo conseguí".

domingo, 22 de julio de 2012

Estamos de enhorabuena. Esto es lo que estamos consiguiendo.


No hay nada, no existe nada en todo el mundo más destructivo que el ser humano. No contentos con destruirnos los unos a los otros por medio de guerras absurdas y armas terroríficas, nos cebamos con todo cuanto nos rodea. Destruimos bosques y entornos naturales para levantar grandes urbanizaciones cuyas viviendas nunca serán ocupadas.  Provocamos heridas irreversibles con hedor a fuel en los mares, que lloran cada amanecer, cuando el sol ilumina la fosa común en que se ha convertido la costa.  Jugamos a lanzar cuanta porquería se nos cruce por delante a mares y ríos, como una olimpiada por ver quién es el más idiota. Nos creemos dueños y señores del suelo que pisamos, del aire que respiramos, del agua que bebemos y de los frutos que nos alimentan; nada más lejos de la realidad. De lo único que somos dueños es de un montón de escombros, de la contaminación que se nos mete en los pulmones y nos acabará asfixiando. Tan sólo nos pertenecen nuestros propios deshechos.


lunes, 16 de julio de 2012


Automutilación, odio, incerteza, insomnio, intranquilidad…
¿Cómo se puede vivir con ese cúmulo de sentimientos en tu interior?
No ser capaz de ubicarte, de sentirte parte del suelo que pisas, del aire que te envuelve, te acaricia y del que también respiras. Nudos en la garganta, nudos en el estómago. Cuchillas. Sangre. Ayuno.
Dejo un vídeo, interesante pero duro.

El fotógrafo es  David Nebreda .
Aviso a aprensivos antes de ver el vídeo. David Nebreda y su fotografía pellizcan los sentidos para retorcernos en su dolor, para hacernos partícipes de una enfermedad que le hizo recluirse en un piso madrileño donde vive su propio sufrimiento en soledad.

En este artículo de “xakatafoto” encontraréis un poco más sobre la historia de este hombre y sobre su obra.


miércoles, 11 de julio de 2012

"La vida no consiste solamente en pasar las hojas de un calendario sino hacer que, cada una de esas hojas, sea única e irrepetible".

No. No se trata tan sólo de asentir y sonreír. No se trata de poner buena cara a todo el mundo, de utilizar máscaras, de autoconvencerte. Se trata de querer lo que haces, de ponerle pasión a cada acto de tu vida, de luchar por lo que quieres, por lo que crees; por lo que eres. De sentir que seguimos vivos, que bajo la piel las venas están rebosantes de sangre, que el corazón está lleno de emociones, que tenemos aún esperanza. 
La vida no es un televisor frente al que te sientas para observar cualquier basura o cambiar de canal. No existen mandos a distancia, ni cable que nos ofrezca cincuenta canales más. No tenemos manual de instrucciones para reprogramarnos y ordenar nuestras ideas. Nos tenemos únicamente a nosotros mismos. Tenemos con quien vivir, pero nunca deberíamos tener para quien hacerlo.


domingo, 10 de junio de 2012

Quizás Oniria sueña y él duerme sin saber

Y mientras él, apoyado en el alféizar de su ventana observa la delicada y frágil luna. Parece que en cualquier momento se fuera a agrietar, como si fuera a soltar una lágrima y un grito de auxilio por no querer desaparecer, porque quiere permanecer allí, colgada de las estrellas.
Se rasca la cabeza, como siempre suele hacer cuando recuerda esos momentos que ahora le taladran el alma. Cierra los ojos y una imagen viene a su mente. En esa imagen hay una casa, hay una reja que se abre todas las mañanas a la misma hora y hay una chica. La dulce rutina de cada día que se desvaneció sin motivo aparente.
Él, con el sueño todavía pegado a los párpados salía cada día para encontrarse con ella. Apenas cruzaban dos palabras, alguna broma y un sutil gesto, pero les bastaba. 
Puede que ella cambiara su camino. Puede que él cambiara sus horarios. Sea como fuere, nunca se volvieron a encontrar. Nunca, hasta aquella mañana.
En sus ojos se reproduce una y otra vez la misma escena y se maldice una y mil veces. Ella, paseaba con sus libros bajo el brazo y sus ojos se estremecieron al verle. Él, que volvía a casa, se apresuró a buscar la llave correcta y abrir la reja. No podía creer no haber sido capaz ni siquiera de articular un simple "hola". Bajó la mirada, hundió su cabeza entre sus manos. Cuando volvió a levantar su rostro hacia el cielo todo era negro. Aquella luna se había marchado sin despedirse y él tan sólo era otra sombra más perdida en la noche.




domingo, 20 de mayo de 2012

Conciencias libres que pesan cada vez más.




Todavía podemos pedirnos perdón y hacer de esta vida un invento mejor.
Nada es imposible si rompes cadenas.
Todavía no es tarde para el corazón que puede elevarte a un nivel superior.
Nada es imposible si orientas tus penas al sol.
(...)
Todavía podemos pedirnos perdón y hacer de esta vida un ensayo mejor
algo invencible corre por tus venas
¿Hasta donde vamos a llegar?
Dímelo tu, que ya no soy capaz... mentir me sabe fatal.
¿Hasta cuando vamos a esperar a que esta luz aporte claridad?
Apenas se diferenciar entre el bien y el mal...





Hay tantas formas de hacer de este mundo algo demencial que a veces me asusta.

>------------------------------------------Más en Flickr

domingo, 13 de mayo de 2012

¿Cómo dices que te va?


Solo una mañana, espera solo un atardecer. 
Que las cosas malas pronto hay que olvidarlas





Nada es blanco o negro a tu alrededor
de día no hay luna llena.
Son tus ojos que no ven el color
el viento no se lo lleva.

jueves, 3 de mayo de 2012

Un soñador entre los locos







Un paso detrás del otro encuentras el sitio hermoso. No he olvidado tus instantes.
Saltar al vacío parece tu estilo... Las olas del mar te muestran el rumbo.








martes, 24 de abril de 2012




Ecos retumban en sus tímpanos y ya no es capaz de escuchar con claridad. Nada cubre sus ojos salvo la experiencia y, sin embargo, parece que tuviera un suave pañuelo de seda translúcida que le impide reconocer a aquellos de los que cada gesto tiene grabado a fuego.
Déjame guiar tus pasos como tú lo hiciste con nosotros. Te cogeré la mano con el mismo cariño con que tu lo hacías cuando nuestros pasos aún eran inseguros, inciertos. Si hace falta repetiré las palabras tantas veces como tú lo hiciste hasta que aprendimos a hablar.


Que no se apague esa sonrisa que se dibuja en tu cara cuando te damos un beso.



domingo, 22 de abril de 2012


Era una noche  cualquiera de un día aleatorio, de un mes que no viene a cuento y de un año en el que nada importante ocurrió.  La gente continuaba pasando a su lado. Gente sin rostro, para ella solamente eran sombras que caminaban deprisa y no miraban a quien les pedía una limosna. Ella permanecía allí, sentada en aquel banco de madera astillada. Con cada vuelta del segundero de su reloj aumentaba su desesperación y se borraban sus esperanzas. No entendía como había sido tan estúpida de creer que realmente aparecería. ¿Qué importancia podía tener sobre el resto de personas? ¿Acaso tenía algo que la hiciera diferente?
Pese a que las ganas de hacer algo martilleaban con furia en su pecho no se dio por vencida.  ¿Y si aparecía? ¿Qué pasaría si la viera levantarse e irse? ¿Se acercaría para agarrarla de la mano y demostrarle que estaba allí? No, no podía darle plantón. Esperaría…

Aún hoy sigue esperando. Sigue anhelando una respuesta, un camino acolchado sobre el que caminar descalza resulte fácil. Sigue esperando flores de quien nunca se atrevió a mirar a la cara, del que huía cuando le dedicaba una sonrisa o le ofrecía  fuego para encender su cigarrillo. No se ha cansado, sigue esperando, con el alma tan astillada como el banco sobre el que se sentaba. Quién sabe si en algún momento decidirá ser ella quien ofrezca fuego.


viernes, 20 de abril de 2012

Tu vida en 65 minutos





Durante aquel amanecer que giraba y olía a detergente.
¿Alguna vez os habéis sentido tan felices?
¿Tan felices que ya no vale la pena vivir más?

jueves, 19 de abril de 2012

El largo e idealizado recuerdo de momentos que fueron tan breves...


¿No me cuentas nada esta noche?
Solo se oye el rumor de los gusanos en tu vientre
te noto fría y rígida.
No habré dicho algo inapropiado
¿Verdad?






-------------------------------------------------------------------------------------------------

Flickr

miércoles, 18 de abril de 2012

Puede que fuera la luz cegadora de la luna que abrasaba su piel la que la volviera completamente loca. La más suave caricia, el más tenue de los suspiros eran como cuchillos clavándose en su delicada piel, rasgando sus entrañas sin ningún tipo de piedad.
Cerraba herméticamente puertas y ventanas tan pronto como su sensible tímpano captaba la voz del sol anunciando que, en pocas horas, sus mortales rayos harían acto de presencia. Sin embargo esto no siempre había sido así..
Hubo un tiempo en que era capaz de caminar y reir acompañada de ese sol que, ahora, le provocaría poco menos que la muerte.  En otra época adoró las caricias y suspiros en su nuca, en su cuello y cerca de su boca; todo eso fue antes de que las palabras contaminadas destruyeran todo lo que un día fue. Todo en lo que un día creyó.