domingo, 22 de julio de 2012

Estamos de enhorabuena. Esto es lo que estamos consiguiendo.


No hay nada, no existe nada en todo el mundo más destructivo que el ser humano. No contentos con destruirnos los unos a los otros por medio de guerras absurdas y armas terroríficas, nos cebamos con todo cuanto nos rodea. Destruimos bosques y entornos naturales para levantar grandes urbanizaciones cuyas viviendas nunca serán ocupadas.  Provocamos heridas irreversibles con hedor a fuel en los mares, que lloran cada amanecer, cuando el sol ilumina la fosa común en que se ha convertido la costa.  Jugamos a lanzar cuanta porquería se nos cruce por delante a mares y ríos, como una olimpiada por ver quién es el más idiota. Nos creemos dueños y señores del suelo que pisamos, del aire que respiramos, del agua que bebemos y de los frutos que nos alimentan; nada más lejos de la realidad. De lo único que somos dueños es de un montón de escombros, de la contaminación que se nos mete en los pulmones y nos acabará asfixiando. Tan sólo nos pertenecen nuestros propios deshechos.


lunes, 16 de julio de 2012


Automutilación, odio, incerteza, insomnio, intranquilidad…
¿Cómo se puede vivir con ese cúmulo de sentimientos en tu interior?
No ser capaz de ubicarte, de sentirte parte del suelo que pisas, del aire que te envuelve, te acaricia y del que también respiras. Nudos en la garganta, nudos en el estómago. Cuchillas. Sangre. Ayuno.
Dejo un vídeo, interesante pero duro.

El fotógrafo es  David Nebreda .
Aviso a aprensivos antes de ver el vídeo. David Nebreda y su fotografía pellizcan los sentidos para retorcernos en su dolor, para hacernos partícipes de una enfermedad que le hizo recluirse en un piso madrileño donde vive su propio sufrimiento en soledad.

En este artículo de “xakatafoto” encontraréis un poco más sobre la historia de este hombre y sobre su obra.


miércoles, 11 de julio de 2012

"La vida no consiste solamente en pasar las hojas de un calendario sino hacer que, cada una de esas hojas, sea única e irrepetible".

No. No se trata tan sólo de asentir y sonreír. No se trata de poner buena cara a todo el mundo, de utilizar máscaras, de autoconvencerte. Se trata de querer lo que haces, de ponerle pasión a cada acto de tu vida, de luchar por lo que quieres, por lo que crees; por lo que eres. De sentir que seguimos vivos, que bajo la piel las venas están rebosantes de sangre, que el corazón está lleno de emociones, que tenemos aún esperanza. 
La vida no es un televisor frente al que te sientas para observar cualquier basura o cambiar de canal. No existen mandos a distancia, ni cable que nos ofrezca cincuenta canales más. No tenemos manual de instrucciones para reprogramarnos y ordenar nuestras ideas. Nos tenemos únicamente a nosotros mismos. Tenemos con quien vivir, pero nunca deberíamos tener para quien hacerlo.