martes, 24 de abril de 2012




Ecos retumban en sus tímpanos y ya no es capaz de escuchar con claridad. Nada cubre sus ojos salvo la experiencia y, sin embargo, parece que tuviera un suave pañuelo de seda translúcida que le impide reconocer a aquellos de los que cada gesto tiene grabado a fuego.
Déjame guiar tus pasos como tú lo hiciste con nosotros. Te cogeré la mano con el mismo cariño con que tu lo hacías cuando nuestros pasos aún eran inseguros, inciertos. Si hace falta repetiré las palabras tantas veces como tú lo hiciste hasta que aprendimos a hablar.


Que no se apague esa sonrisa que se dibuja en tu cara cuando te damos un beso.



domingo, 22 de abril de 2012


Era una noche  cualquiera de un día aleatorio, de un mes que no viene a cuento y de un año en el que nada importante ocurrió.  La gente continuaba pasando a su lado. Gente sin rostro, para ella solamente eran sombras que caminaban deprisa y no miraban a quien les pedía una limosna. Ella permanecía allí, sentada en aquel banco de madera astillada. Con cada vuelta del segundero de su reloj aumentaba su desesperación y se borraban sus esperanzas. No entendía como había sido tan estúpida de creer que realmente aparecería. ¿Qué importancia podía tener sobre el resto de personas? ¿Acaso tenía algo que la hiciera diferente?
Pese a que las ganas de hacer algo martilleaban con furia en su pecho no se dio por vencida.  ¿Y si aparecía? ¿Qué pasaría si la viera levantarse e irse? ¿Se acercaría para agarrarla de la mano y demostrarle que estaba allí? No, no podía darle plantón. Esperaría…

Aún hoy sigue esperando. Sigue anhelando una respuesta, un camino acolchado sobre el que caminar descalza resulte fácil. Sigue esperando flores de quien nunca se atrevió a mirar a la cara, del que huía cuando le dedicaba una sonrisa o le ofrecía  fuego para encender su cigarrillo. No se ha cansado, sigue esperando, con el alma tan astillada como el banco sobre el que se sentaba. Quién sabe si en algún momento decidirá ser ella quien ofrezca fuego.


viernes, 20 de abril de 2012

Tu vida en 65 minutos





Durante aquel amanecer que giraba y olía a detergente.
¿Alguna vez os habéis sentido tan felices?
¿Tan felices que ya no vale la pena vivir más?

jueves, 19 de abril de 2012

El largo e idealizado recuerdo de momentos que fueron tan breves...


¿No me cuentas nada esta noche?
Solo se oye el rumor de los gusanos en tu vientre
te noto fría y rígida.
No habré dicho algo inapropiado
¿Verdad?






-------------------------------------------------------------------------------------------------

Flickr

miércoles, 18 de abril de 2012

Puede que fuera la luz cegadora de la luna que abrasaba su piel la que la volviera completamente loca. La más suave caricia, el más tenue de los suspiros eran como cuchillos clavándose en su delicada piel, rasgando sus entrañas sin ningún tipo de piedad.
Cerraba herméticamente puertas y ventanas tan pronto como su sensible tímpano captaba la voz del sol anunciando que, en pocas horas, sus mortales rayos harían acto de presencia. Sin embargo esto no siempre había sido así..
Hubo un tiempo en que era capaz de caminar y reir acompañada de ese sol que, ahora, le provocaría poco menos que la muerte.  En otra época adoró las caricias y suspiros en su nuca, en su cuello y cerca de su boca; todo eso fue antes de que las palabras contaminadas destruyeran todo lo que un día fue. Todo en lo que un día creyó.