No. No se trata tan sólo de asentir y sonreír. No se trata de poner buena cara a todo el mundo, de utilizar máscaras, de autoconvencerte. Se trata de querer lo que haces, de ponerle pasión a cada acto de tu vida, de luchar por lo que quieres, por lo que crees; por lo que eres. De sentir que seguimos vivos, que bajo la piel las venas están rebosantes de sangre, que el corazón está lleno de emociones, que tenemos aún esperanza.
La vida no es un televisor frente al que te sientas para observar cualquier basura o cambiar de canal. No existen mandos a distancia, ni cable que nos ofrezca cincuenta canales más. No tenemos manual de instrucciones para reprogramarnos y ordenar nuestras ideas. Nos tenemos únicamente a nosotros mismos. Tenemos con quien vivir, pero nunca deberíamos tener para quien hacerlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario