Pequeña, diminuta.
Se que no, que ni hoy ni ya nunca más me podrás salvar, ni esperar… Quizás te desesperaste demasiado tumbado en mi cama, quizás las esperas se hicieron horas y no estabas dispuesto a ello. Quizás me acostumbré demasiado a que me salvaras y por eso ahora me siento tan perdida. ..
Se que saltarás...
Se que saltarás...
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