Puede que fueran las pequeñas gotas de lluvia que caían tímidas de un cielo tan negro como sus pensamientos. Quizás su destino estaba tan marcado como las arrugas en su cuerpo y el peso de los años cargados de vicios tras su espalda. Arrastrar todo eso resultaba agotador. Puede que todo esto fuera la razón por la decidió parar a descansar y recordar viejos tiempos hasta que, poco a poco, el negro se adueñó también de sus ojos.
--------Flickr ---------

No hay comentarios:
Publicar un comentario