martes, 24 de abril de 2012




Ecos retumban en sus tímpanos y ya no es capaz de escuchar con claridad. Nada cubre sus ojos salvo la experiencia y, sin embargo, parece que tuviera un suave pañuelo de seda translúcida que le impide reconocer a aquellos de los que cada gesto tiene grabado a fuego.
Déjame guiar tus pasos como tú lo hiciste con nosotros. Te cogeré la mano con el mismo cariño con que tu lo hacías cuando nuestros pasos aún eran inseguros, inciertos. Si hace falta repetiré las palabras tantas veces como tú lo hiciste hasta que aprendimos a hablar.


Que no se apague esa sonrisa que se dibuja en tu cara cuando te damos un beso.



1 comentario:

  1. Diosss... cuánta actividad!! jajajaja

    Me gustan todos los textos, pero sobre todo este último es precioso!! ^^

    Muak!!

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